El intrigante universo creativo de Patricia Piccinini

Nota para Gala Visuales *

Cuando algo consigue agudizar aún más mi curiosidad, ocupo el tiempo que sea necesario para lograr un entendimiento más profundo e indagar en el porqué de mi atracción. Por estos motivos, visité en soledad y durante tres horas la exposición “ComCiência” de la artista australiana Patricia Piccinini.

Ya de entrada, su nombre constituye un neologismo que sujeta una interesante conexión entre las palabras “Consciente” y “Ciencia”. Con el pasar de los minutos una reflexión sobrevuela en el aire… De qué forma el arte, en sociedad con el medio ambiente y la sapiencia, nos posibilita un entendimiento mayor sobre nosotros mismos? Según el curador de la muestra Marcello Dantas, “se trata de una obra sobre la aceptación”.

Las piezas de Patricia Piccinini parecen enfatizar el lado humano de los animales y el lado animal de los humanos. Criaturas “bizarras” producidas con silicona, fibra de vidrio y hasta con cabellos humanos, logran un efecto extraño en sus observadores atónitos. Primero, un cierto rechazo, luego curiosidad y reflexión. Ellos aparecen indefensos, cariñosos y hasta carismáticos, deformando lo que a primera vista reconoceríamos como “normal”.

La artista se considera madre de cada uno de esos seres. En su adolescencia se interesaba por temas relacionados a la genética y la tecnología. Y creo que existe un cuestionamiento tácito (no una crítica como muchos afirman) sobre la ética, en procesos como la clonación o la manipulación genética. El detalle pormenorizado de piel, uñas y cabello es asombrosamente real, conquistando cierta similitud con la especie humana.

Aunque algunas piezas parezcan extraídas de una película de suspenso que anticipa un posible desenlace trágico, Patricia encuentra un cambio de perspectiva ante ello: la mirada de los niños. La ausencia de preconceptos permite escenas inquietantes sin ser asustadoras, dejando en claro que ellos aceptan lo diferente con una espontaneidad y regocijo admirables.

“ComCiência” es la primera exposición individual de Piccinini en Brasil, con 9.000 visitantes en su primer día. Se presenta en San Pablo hasta el mes de enero y luego parte hacia el CCBB de Brasilia y de Río de Janeiro para seguir despertando sentimientos encontrados. Aunque existe un breve parecido de su obra con la de Ron Mueck (quien altera radicalmente las dimensiones humanas), las temáticas e intereses de ambos son de raíz, diferentes.

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