A solo 36 kilómetros del centro de Florianópolis, uno de los puntos turísticos más concurridos de Santa Catarina, se encuentra un pedacito vivo de la historia de Brasil. Fundado en 1760, Ribeirão conserva hasta hoy la arquitectura colonial más antigua y original de la isla.
Entre los siglos XVI y XVIII, el litoral catarinense fue ocupado por los portugueses. Aunque hubo disputas territoriales con los españoles, el gobierno de Portugal decidió poblar la región con ciudadanos provenientes de las Islas Azores y Madeira para reforzar su dominio.
Las Azores, un archipiélago de nueve islas portuguesas en pleno Atlántico, están situadas sobre el mismo paralelo que Lisboa. Madeira, también de origen portugués, se ubica a unos 750 kilómetros. La herencia cultural de estas migraciones no solo se ve en la arquitectura, sino también en otras costumbres como el cultivo de ostras, la renda de bilro y las fiestas tradicionales.
Caminar por Ribeirão da Ilha —sobre todo bien temprano o en la hora de la siesta— es viajar en el tiempo. Las calles, calmas y poco transitadas en comparación con otras zonas de Florianópolis, están bordeadas por fachadas de colores vibrantes, locales con estética antigua, veredas casi inexistentes y rincones que parecen ajenos al paso del tiempo.

¿Qué visitar?
La ruta de visitas arquitectónicas es breve, pero suficiente para entender el pulso de la zona. Tres construcciones están abiertas al público:
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Igreja de Nossa Senhora da Lapa do Ribeirão da Ilha, de inspiración barroca, construida entre 1763 y 1806.
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Capilla del Divino Espíritu Santo.
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Ecomuseu do Ribeirão da Ilha, creado en 1971, que cuenta la historia de las actividades rurales de los azorianos (con visitas solo con agendamiento previo).
¿Qué comer?
Ribeirão da Ilha se destaca por ser el mayor productor de ostras de Brasil. El cultivo está en manos de quienes viven en la región, y al alejarse un poco de la zona céntrica, se pueden ver casas dedicadas a la reparación de redes o a la construcción de herramientas para la maricultura.
Esa combinación de producción local y herencia portuguesa crea un escenario ideal para probar sabores auténticos. Dos lugares se roban todas las miradas (y el apetito):
Restaurante “Ostradamus”
Como su nombre lo indica, las ostras son la especialidad de la casa, aunque el menú también incluye otros frutos de mar. Fundado en 1997, el ambiente recrea el interior de una embarcación, con detalles marinos y una carta tan generosa como sabrosa.
Mi recomendación: pedir la docena de ostras en cualquiera de sus formas (gratinadas, al natural, al vapor). La porción rinde, el precio acompaña, y el sabor no falla. Mientras esperás, llega a la mesa un pan de almendras con aceto balsámico que, sinceramente, es una entrada en sí misma.
📍 Martes a sábados hasta las 23 hs, domingos hasta las 17 hs.
💰 Docena de ostras: R$40 | Cerveza: R$12
💡 Pro tip: andá antes del atardecer. El restaurante tiene un pequeño muelle vidriado con una vista increíble al sol cayendo sobre el agua.

Café “Tens Tempo”
Ideal para fanáticos de lo dulce, este café funciona en una antigua casa azoriana y ofrece productos típicos de Portugal como el Pastel de Nata, la Almohada de Periquita (crema de huevos con almendras), las Almohadillas de Coímbra(crema de huevos con nueces) y el Dulce de Santa Clara.
Además, hay vinos, jaleas, chocolates, suvenires y una sensación de estar en casa.
📍 Martes a sábados de 12 a 20 hs | Domingos hasta las 17 hs
💰 Café expreso: R$5 | Pastel de Nata: R$8
Foto por aquí, foto por allá
Si estás de vacaciones en Florianópolis, este paseo no te tomará más de un día. Pero sí te dejará postales distintas: con tonos pastel, historia en cada esquina y una calma que se siente en los hombros. Ribeirão da Ilha combina naturaleza, gastronomía y arquitectura de época en dosis perfectas.
Un respiro del mar. Un salto en el tiempo. Un lugar que vale la pena conocer.


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