Floripa más allá de la playa

Algunas formas de conocer la isla cuando el sol no pica (o cuando simplemente no querés arena entre los dedos).

Florianópolis es sinónimo de playa para la mayoría. Y no los culpo. Las playas son hermosas, extensas, salvajes, algunas casi secretas. Pero después de vivir ahí por un tiempo, entendí algo: la isla no termina donde empieza el mar.

Hay otras formas de habitarla. Otros recorridos posibles, con los pies en el asfalto, la cabeza en las historias y los ojos bien abiertos.

Estas son algunas de las rutas que me regalaron otras Floripas. La de las calles antiguas, la de los barrios con olor a cocina, la de los barcos piratas, la de los árboles centenarios.

✦ Caminar el centro con historias en la mochila

Una de las cosas que más disfruté fue el Free Walking Tour por el Centro Histórico, organizado por Guia Manezinho. No es un tour para turistas internacionales, está en portugués y pensado para los locales.
Eso ya te da una pista: no es una postal, es una conversación.

Durante dos horas caminás por calles que ya pisaron otros hace siglos. Te cuentan sobre el origen de la ciudad, la Catedral que fue iglesia, la Casa de Cámara que fue prisión. Y te sorprende pensar que la Plaza 15 de Noviembre alguna vez tuvo horario de entrada y salida.

El guía, Rodrigo Stüpp, mezcla datos con anécdotas, y te deja con ganas de seguir investigando. Al final te manda por mail parte del material trabajado. (¿Quién no ama un tour con bibliografía?)

  • Guia Manezinho ofrece otros recorridos como: Las Brujas de Franklin Cascaes, Coqueiros Histórico y San Antonio de Lisboa: Tour del Sol Poniente.

✦ Barcos piratas y fortalezas coloniales

Un día, caminando por la costanera, vi un cartel que prometía paseos en barco. Y me acordé de las fortalezas coloniales que había leído que solo se podían visitar por mar.  Así conocí Scuna Sul, una empresa que hace este tipo de recorridos desde 1983.

El tour se llama Dia da Fantasia, y lo es. Subís a un barco con estética pirata, cruzás el puente Hercílio Luz, pasás por islas con nombres que parecen salidos de una leyenda (Ratones Grande, Anhatomirim), y visitás fortalezas del siglo XVIII que todavía resisten al viento y al olvido.

También pasás por la Bahía de los Delfines, una zona protegida, donde a veces —si el día se presta— se ven a lo lejos las aletas jugando.

✦ Floripa sobre ruedas (y con techo descubierto)

Si sos de quienes prefieren recorrer sin caminar tanto, o querés ver toda la isla sin preocuparte por el GPS, hay otra opción: los recorridos de Floripa by Bus.
Los ómnibus turísticos sin techo te llevan por distintas zonas, con relatos y paradas previstas.

Estos son los tres recorridos que probé o me recomendaron más:

1. Todo el Sur

Una joya. Te lleva por la parte menos turística, más silvestre y preservada. Playas como Matadeiro, Pântano do Sul o Ribeirão da Ilha que todavía guardan el ritmo de antes. Sale los domingos, dura medio día, y si te gusta la historia colonial y los paisajes más tranquilos, es un gol.

2. Toda la Isla

Este es el tour para quien quiere tener una vista panorámica y rápida de todo. Pasás por la mayoría de las playas importantes: Joaquina, Mole, Ingleses, Canasvieiras, Jurerê, entre otras. También por el centro histórico, la Laguna da Conceição, y algunos parques. Ideal si estás poco tiempo o querés armar tu propio itinerario después.

3. Luces de la Ciudad

Este paseo ocurre al atardecer. Y si hay algo que me encanta, es ver cómo una ciudad se va encendiendo.
Pasás por la zona continental, el Puente Hercílio Luz, el barrio Coqueiros con su ruta gastronómica, y el centro histórico ya iluminado. Todo termina bajo una higuera centenaria, que parece una especie de guardiana silenciosa de la ciudad.

Floripa también se camina, se navega y se cuenta. A veces, cuando vivís en un lugar con playa, necesitás descansar de la playa. Y ahí aparecen estas otras formas de mirar. Caminás, subís a un bus, te subís a un barco, escuchás historias. Y de pronto entendés que viajar también es hacer espacio para lo inesperado. Para lo que no estaba en el plan. Para lo que no se moja.

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