El Atelier Urbano

Soy Luz y acá dejo crónicas personales, observaciones sociales y análisis desde el movimiento.

Juana

Hace ya 4 años que mi cama tiene menos pelos. Las mudanzas a nuevos países significan menos papeles y burocracia, y mis paseos por la calle para dar la vuelta a la manzana son menos frecuentes. Ya no busco precios ni opciones de bolsas gigantes de comida, y he dejado de prestar atención a la comida que se cae al suelo sin querer. Las pelotas de tenis para jugar ya no están por todo el piso de mi casa, y no tengo que programar visitas a la veterinaria cada tres meses ni buscar niñeras antes de un viaje.

Pero digamos todo. Desde hace 4 años, la vida es mucho más aburrida sin vos. Sinceramente, me encantaría tener que sacar pelos de mi cama o del sillón, hacer mil papeles para que te permitan mudarte conmigo a cada nuevo lugar, salir a la calle tres veces al día para disfrutar del sol en mi cara mientras paseamos juntas. No tendría ningún problema en leer todas las descripciones del mundo si eso me ayudara a estar segura de que la comida que comés es la mejor. Tampoco me importaría estar pendiente de que ningún pedacito de chocolate se caiga al suelo en casa (porque, al igual que yo, vos también pasaste por innumerables visitas al veterinario en los nuevos países por problemas de estómago). Me encantaría llenar la casa de pelotas de tenis, juguetes de goma que hacen ruidos insoportablemente y planificar mis viajes en función de asegurar que siempre habrá alguien de confianza para cuidarte.

Han sido 4 años extraños, en los que nos mudamos dos veces de país y en los que no pudiste ser parte de esas nuevas aventuras. Hoy en día, a veces lloro cuando pienso en vos, pero es porque te extraño. Tu ausencia fue difícil de aceptar y pedí disculpas muchas veces por estar triste durante tanto tiempo. Sin embargo, esa tristeza fue una especie de brújula, y aunque nada me acostumbra a tu ausencia, me ha traído un montón de aprendizajes que, aunque no los ventilaremos por acá, me ayudaron a comprender que quizás extrañarte tanto es el precio por habernos compartido, sentido y acompañado en momentos tan especiales.

Y si a tu nombre lo decidí pensando en una persona histórica, valiente, inspiradora y un poco rebelde. 
Claramente, vos sos mi única héroa en este lío.

Posted in

Deja un comentario