La semana pasada participé en la sesión “Mitigating Online Violence Against Women Human Rights Defenders”, parte de los TFGBV Policy Dialogues coorganizados por UN Women y Sexual Violence Research Initiative (SVRI). 

El espacio buscó traducir los marcos globales sobre violencia de género facilitada por la tecnología (TFGBV, por sus siglas en inglés) en estrategias concretas y centradas en las sobrevivientes, especialmente para defensoras de derechos humanos, periodistas y activistas que enfrentan formas múltiples e interseccionales de discriminación.

Lo interesante no fue solo la diversidad de voces, sino cómo ciertas ideas se repitieron y resonaron en distintas experiencias y latitudes, desde África hasta América Latina.

Una cuestión que emergió con fuerza fue la importancia de nombrar y definir. Los marcos legales y las políticas públicas no pueden quedarse en categorías vagas: se necesitan definiciones claras, amplias e inclusivas, capaces de abarcar las formas de abuso que siguen emergiendo en los espacios digitales. La violencia cambia de forma todo el tiempo, y la norma que no se actualiza deja huecos por donde se cuela la impunidad.

Otro concepto clave fue la responsabilidad compartida. No alcanza con pedirle cuentas solo a los Estados; las empresas tecnológicas tienen un rol fundamental en la prevención y la protección. Y también la sociedad civil, con sus redes de apoyo entre pares, con sus estrategias de autocuidado y con su capacidad de incidir en la agenda.

Se habló mucho de los riesgos de caer en marcos punitivos que, en vez de proteger, terminen censurando o criminalizando a quienes defienden derechos. Esa tensión me parece clave: cómo prevenir y sancionar la violencia sin limitar el espacio cívico.

Me quedo también con la urgencia de hablar sobre salud mental y cuidado colectivo. Lo digital no es un espacio paralelo: lo que ocurre allí atraviesa la vida cotidiana, el trabajo y hasta la posibilidad de seguir en pie en la defensa de los derechos humanos. De hecho, existen casos reales que reflejan con crudeza lo que significa ser mujer defensora en un entorno digital hostil:

  • Lydia Cacho (México): Periodista y defensora de derechos humanos, reconocida por su trabajo contra la trata de personas. Después de la publicación de un libro en el que investigó redes de explotación sexual infantil, fue arrestada ilegalmente, torturada y perseguida judicialmente.
  • Zara Alvarez (Filipinas): Defensora de derechos humanos y educadora comunitaria. Fue objeto de red-tagging (etiquetada como “terrorista” en redes y medios), antes de ser asesinada en 2020.
  • Nadia Murad (Irak / Yazidí): Sobreviviente de violencia sexual por parte del ISIS y activista por los derechos de las mujeres y minorías. Aunque es Premio Nobel de la Paz, ha recibido constantes ataques, acoso y campañas de odio en línea que buscan desacreditar su testimonio.
  • Berta Cáceres (Honduras)Líder indígena lenca y defensora ambiental, asesinada en 2016 tras años de amenazas. Antes de su muerte, fue blanco de campañas de hostigamiento digital y criminalización mediática por su lucha contra un proyecto hidroeléctrico. Su caso dejó al descubierto cómo la violencia en línea y la estigmatización pública pueden crear un clima de impunidad que facilita ataques físicos.
  • Sanaa Seif (Egipto): Activista prodemocracia y de derechos humanos. Ha sido detenida varias veces y víctima de campañas de difamación en medios oficiales y redes sociales por su defensa de presos políticos, incluido su hermano Alaa Abd El-Fattah.

Estas historias reflejan un patrón: la violencia digital no se limita a insultos en redes, sino que busca silenciar, desacreditar y expulsar a las defensoras de los espacios públicos.

Los debates sobre la TFGBV no pueden quedar en manos de unas pocas personas. Es urgente construir un entorno digital seguro, inclusivo y libre de violencia, para que las defensoras puedan seguir ejerciendo su trabajo —y viviendo su vida— sin miedo.

A modo de nota personal y para seguir explorando el tema de la violencia de género facilitada por la tecnología (TFGBV), quedan aquí algunos materiales clave de UN Women y SVRI:

📄 Preguntas frecuentes sobre violencia digital – UN Women. Una introducción clara a las distintas formas de abuso digital.

📑 Agenda de Investigación Compartida sobre TFGBV – UN Women y SVRI. Traza las prioridades globales de investigación para enfrentar esta violencia.

🌐 Comunidad de práctica TFGBV – SVRI. Un espacio para conectarse con defensoras, activistas y especialistas de todo el mundo.

📘 Toolkit juvenil para terminar con la violencia en línea – UN Women. Una guía práctica pensada para jóvenes, con estrategias de acción.

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